Las clases semanales tienen una duración aproximada de hora y media – dos horas.

Al principio de la clase se empieza con un breve espacio en el que los participantes comparten sus vivencias de la clase anterior, su estado de ánimo, preguntan dudas etc.

En la parte práctica se proponen una media de 16 ejercicios. Se hacen solos, en pareja y en grupo y se utiliza música muy variada (desde clásica a rock, pasando por el jazz, samba, etc.). Cuando es necesaria alguna indicación, el facilitador muestra antes el ejercicio. También hay danzas libres y ejercicios de canto. Hay ejercicios más activos y otros más relajantes en los que apenas hay movimiento o estamos quietos. Durante la clase se realizan los ejercicios de forma que se va activando el sistema nervioso parasimpático propiciando la relajación.

Durante la clase práctica no se habla, porque buscamos entrar en vivencia, sentir y no pensar. La palabra nos lleva a la mente y nos aleja de la posibilidad de la emoción. Además, al no utilizar la palabra, utilizamos otras formas de comunicación no verbal como la mirada, el gesto, la caricia… que enriquecen nuestra comunicación.

Es recomendable llevar ropa cómoda y la clase se realiza descalzos o con calcetines.