Arquetipos y mitologia

Los dioses como arquetipos existen en nuestro interior en forma de patrones, reconocidos o no, que rigen las emociones y la conducta. Son poderosas predisposiciones invisibles que afectan a nuestra personalidad, a como nos comportamos en el trabajo y en nuestras relaciones personales. Cuando parece que algo no funciona en nuestra vida podemos ayudarnos siendo conscientes de las discrepancias entre los arquetipos que hay en nuestro interior y nuestra forma de vida. Cuando representamos un papel conectado con un arquetipo que está activo en nosotros, se genera una energía. El trabajo es sólo una fuente de satisfacción cuando coincide con nuestra naturaleza y talento arquetípicos.

 En cada persona coexisten todos los dioses, pero solo algunos están activados. Hay dioses que predominan en nosotros desde que nacemos, como un rasgo fundamental de nuestra personalidad y otros se activan en determinados momentos de nuestra vida dependiendo de otras personas o acontecimientos.

El panteón de las deidades griegas existe íntegramente en nuestro interior en forma de arquetipos, aunque en general los dioses sean los determinantes más fuertes y con más influencia en la personalidad de hombre, como las diosas lo son en la de la mujer.

 Conocer a los dioses es una fuente de poder personal y puede aumentar el conocimiento y la aceptación de uno mismo. Cuando interpretamos un mito o captamos su significado descubrimos el origen de un comportamiento, de nuestro carácter o de alguien a quien conozcamos. Si conocemos los dioses que actúan en nosotros, podemos conocer qué opciones son las mejores en cada momento. La descripción arquetipíca de los dioses y diosas con los que trabajo desde el movimiento está basada en los libros de Jean Shinoda Bolen.

Como en Biodanza trabajamos también las emociones, es sencillo encontrar una analogía entre las emociones que representa cada arquetipo y un ejercicio de Biodanza. La propuesta es, entonces, bailar las fortalezas así como lo que debe potenciar cada arquetipo para lograr su equilibrio. El resultado es un hermoso trabajo en el que, sin palabras, descubrimos nuestro Olimpo interior.