Arquetipos y centros energéticos

 C.J. Jung habló del proceso de individuación que consiste en acercar lo que creemos que somos a quien realmente somos, haciendo consciente el inconsciente para convertirnos en guionistas de nuestra propia vida. A este proceso lo llamó “el viaje del héroe”, que también es conocido como “la senda alquímica”.

El viaje del héroe está contenido en muchas manifestaciones del inconsciente: sueños, cuentos, mitos, arquetipos… y se puede ver reflejado en el sistema de chakras, antigua forma hindú de definir las corrientes energéticas del cuerpo humano. Jung llegó a explicar que, en el sistema de los chakras y el despertar de la kundalini, estaba contenido el mapa de este viaje.

Los chakras son centros energéticos en movimiento que están distribuidos por todo nuestro cuerpo y conectan el cuerpo físico, las emociones, los sentimientos y los pensamientos. Los siete chakras principales, denominados chakras mayores, están distribuidos a lo largo de la columna vertebral y cada uno de ellos se relaciona con una glándula endocrina.

Ramiro Calle utiliza un símil para explicar el funcionamiento de los chakras y la Kundalini: “Imaginemos que el hombre es una gran casa con muchas habitaciones. Cada habitación es una potencialidad, pero muchas están cerradas y a oscuras. Necesitamos una lámpara para ir abriendo las habitaciones y descubrir lo que hay en ellas. Las habitaciones serían los chakras y la lámpara es la Kundalini, es decir, la conciencia, la sabiduría y la atención.”

La Biodanza nos permite conocernos mejor a través de nuestro movimiento, de las emociones que nos surgen y de los pensamientos asociados a ellas. Por eso, en una sesión de Biodanza vamos disolviendo bloqueos, recuperando nuestro potencial de movimiento y, por tanto, equilibrando también nuestros centros energéticos. En las sesiones se puede trabajar con cada chakra, inspirados por el arquetipos relacionado con el mismo.